G8-Hokkaido Day One Summary

By caritasinternationalis

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By Joseph Donnelly-International Media Centre/Hokkaido G8 Summit

Entry One: Storms, Tannabata, and Africa

The G8 Summit in Japan opened on the annual festival of Tannabata, when Japanese tradition celebrates dreams and hopes usually in clear skies.

People tie write their wishes on pieces of paper and tie them to trees.

As G8 leaders arrived to this extremely rustic remote venue, the heavens broke forth with intense rushing rains. Streams of water flowed through ‘Day One’ nearly swamping an otherwise green oasis.

AFRICA! AFRICA! AFRICA! echoed through the day, the debates and the informed dialogues with G8 countries, with the African Union and African leaders, with the UN Secretary General, the World Bank and others.

The food crisis, the fuel crisis, the climate change crisis - and the violent instability
in southern Africa, in Zimbabwe, generated more language about the priority problems in Africa, and beyond.

On the NGO and civil society side of the street, there were countless echoes and answers to the big questions of the day.

Where are the promises made for the sake of African communities? Where is Japan’s bold pledge of profound assistance within concrete timeframe?

Hard-working, deeply engaged community leaders, farmers, mothers, teachers from Zambia, Uganda, South Africa, Nigeria, Benin, Malawi - spoke up here with their substantial Tannabata hopes and invitations to meet global pledges with practical, do-able programs of effective aid.

For example, Joyce, a dedicated mother of seven, who maintains her home and family with her husband - and then works her farm while supporting other small farmers to be resourceful. She says they find their plenty in their human abundance, recognizing each other’s strengths and resourcefulness. “All we need is to be recognized and appreciated.”

A colleague from another country notes: “Governments need to listen to her, bring her poignant voice to the powerful decision makers.”

Indeed, Joyce doesn’t come begging. It’s not charity; it’s intelligent, informed investment in people, in communities. Without honest relationships with the human family there will never be a collective enduring justice.

The hope is the rain washed away the empty rhetoric and not the Tannabata dreams of so many that the G8 would deliver justice.

Entry Two: Justice

The other major echo on Day One was - JUSTICE! JUSTICE! JUSTICE!
Justice for the poor, for the vulnerable, for the innocent and the resourceful human beings who stand ready to work for their futures, for their own communities.

Too many high level delegations travel deep into Africa, getting global media attention without delivering adequately on their past promises, leaving expectant human beings more at risk.

Some people suffer injustices, but none more than the poor.

Cynicism clouds the conversations here. Disappointments dig deep into the good will and high hopes of humanitarian organizations and advocacy colleagues. At the close of an unexpected gray day, we are all challenged.

Decisions based on policy discussions this week have far reaching effects on millions of people. Indeed, billions of needs require billions of dollars .Government commitments need to be dynamic, comprehensive and capable of serious partnerships with local communities.

Without engaging the human family directly everyone in Hokkaido tonight knows what absolutely lies ahead.

A Japanese colleague steeped in health care efforts reminded us all, governments and civil society alike: “The World is Watching!”

For Africa, for everywhere - MDGs are part of the hoped-for solutions or the call to action. No one is able to deny this reality.


Cumbre del G8 en Hokkaido

RESUMEN DEL PRIMER DÍA

Por Joseph Donnelly - Centro Internacional de Prensa/Cumbre del G8 en Hokkaido

Primera anotación: Tormentas, Tanabata y África

La Cumbre del G8 en Japón dio inicio coincidiendo con el festival anual de Tanabata, ocasión en que la tradición japonesa celebra los sueños y los anhelos, generalmente bajo un cielo claro y despejado.

La gente escribe sus deseos en trozos de papel que luego ata a los árboles.

Conforme los líderes del G8 fueron arribando a este rústico y remoto lugar, los cielos se abrieron dando paso a un intenso aguacero. Ríos de agua corrieron durante todo el “Primer Día”, casi inundando la tierra que normalmente es un verde oasis.

¡ÁFRICA! ¡ÁFRICA! ¡ÁFRICA! fue el eco que resonó durante todo el día, en los debates y los diálogos informados con los países del G8 con la Unión Africana y con los líderes africanos, con el Secretario General de la ONU, el Banco Mundial y otros.

La crisis alimentaria, la crisis del petróleo, la crisis del cambio climático y la violenta inestabilidad en el sur de África, en Zimbabwe, generaron más discusión acerca de los problemas prioritarios en África y más allá.

En lo que respecta a las ONG y la sociedad civil hubo innumerables ecos y respuestas a las grandes preguntas del día.

¿Qué pasó con las promesas que se hicieron por el bien de las comunidades africanas? ¿Qué pasó con el enérgico compromiso que Japón hizo en relación con proporcionar más asistencia dentro de un período específico?

Líderes comunitarios, agricultores, madres y maestros trabajadores y fuertemente comprometidos de Zambia, Uganda, Sudáfrica, Nigeria, Benín y Malawi hablaron de sus anhelos de Tanabata e hicieron un llamado a cumplir las promesas mundiales con programas eficaces de ayuda que sean prácticos y realizables.

Por ejemplo, Joyce, una devota madre con siete hijos, que junto con su esposo mantiene su hogar y a su familia y que además trabaja en su granja y al mismo tiempo apoya a otros agricultores para tengan más recursos; dice que ellos encuentran la abundancia en su prodigalidad humana, reconociendo su mutua fortaleza y talento: “Todo lo que necesitamos es que se nos reconozca y se nos aprecie”.

Un colega de otro país señaló: “Los gobiernos deben escucharla, transmitirle su conmovedor mensaje a los poderosos entes decisorios”.

Joyce no pide limosna. No es caridad; es una inversión inteligente e informada en la gente, en las comunidades. Sin una relación honesta con la familia humana no podrá existir una justicia colectiva duradera.
La esperanza es que la lluvia se haya llevado la retórica vacía de significado y no los sueños de Tabanata de que el G8 haga justicia.

Segunda anotación: Justicia

El segundo eco importante del Primer Día fue: ¡JUSTICIA! ¡JUSTICIA! ¡JUSTICIA!
Justicia para los pobres, para los vulnerables, para los inocentes y para los seres humanos dispuestos a trabajar por su futuro, por sus propias comunidades.

Demasiadas delegaciones de alto nivel visitan las profundidades del África captando la atención de la prensa internacional sin cumplir a cabalidad sus promesas previas, poniendo a los expectantes seres humanos bajo mayor riesgo.

Algunos sufren injusticias, pero nadie más que los pobres.

Aquí, el cinismo nubla las conversaciones. Las decepciones se clavan en la buena voluntad y las ilusiones de las organizaciones humanitarias y de incidencia. Al culminar un inesperado día gris, todos nos vemos cuestionados.

Las decisiones que se tomarán esta semana sobre la base de las discusiones de políticas afectarán a millones de personas. Millardos de necesidades requieren de millardos de dólares. Los compromisos de los gobiernos deben ser dinámicos, integrales y capaces de establecer partenariados formales con las comunidades locales.

Todos los que están en Hokkaido esta noche saben lo que nos espera si no se involucra directamente a la familia humana.

Un colega japonés fuertemente involucrado en atención médica nos recordó a todos, gobierno y sociedad civil por igual: “¡El mundo está a la mira!”

Para África, y para todo el mundo, los Objetivos de Desarrollo del Milenio son parte de las soluciones anheladas o del llamado a la acción. Nadie puede negar esta realidad.


G8-Hokkaido PREMIER JOUR - RESUME

Par Joseph C Donnelly- Centre international des médias / Sommet du G8 à Hokkaido

Note une : Tempêtes, Tanabata, et Afrique

Le sommet du G8 au Japon s’est ouvert le premier jour du festival annuel de Tanabata, tradition japonaise qui fête les rêves et les espoirs.

Les gens écrivent leurs vœux sur des bouts de papiers et les accrochent aux arbres.

Quand les leaders du G8 sont arrivés dans cet endroit très isolé de la campagne japonaise, le ciel s’est mis à déverser des trombes d’eau. Il a plu pendant toute la première journée, presque jusqu’au point d’inonder une oasis par ailleurs verte.

L’AFRIQUE ! L’AFRIQUE ! L’AFRIQUE ! a retenti toute la journée, dans tous les débats et les dialogues avec les pays du G8, l’Union africaine et les leaders africains, le Secrétaire général des Nations Unies, la banque mondiale et d’autres.

La crise alimentaire, la crise du pétrole, la crise du changement climatique – et l’instabilité violente en Afrique australe, au Zimbabwe, a suscité des discussions sur les problèmes prioritaires en Afrique et au-delà.

Du côté des ONG et de la société civile, on entendait nombre d’échos et de réponses à la grande question du jour.

Où sont les promesses faites pour les communautés africaines ? Où est l’engagement hardi du Japon d’une assistance importante avec une date concrète ?

Des chefs de file de communautés, des agriculteurs, des mères, des enseignants de Zambie, d’Ouganda, d’Afrique du Sud, du Nigeria, du Bénin, du Malawi, qui travaillent durs et sont fortement engagés, ont exprimés leurs espoirs de Tanabata et demandé que les engagements mondiaux soient suivis par des aides efficaces, concrètes et réalisables.

Citons par exemple Joyce, mère dévouée de sept enfants, qui entretient sa maison et sa famille avec son mari tout en travaillant dans sa ferme et soutenant d’autres petits agriculteurs. Elle dit qu’ils trouvent tout ce dont ils ont besoin en chacun, reconnaissant leurs forces et leur ingéniosité. “Tout ce dont nous avons besoin, c’est d’être reconnus et appréciés.”

Un collègue d’un autre pays constate : “Les gouvernements ont besoin de l’écouter, de faire entendre sa voix émouvante aux décideurs.”

En effet, Joyce ne mendie pas. Ce n’est pas de la charité. Elle s’investit de façon intelligente et informée dans les populations, les communautés. Sans une relation honnête avec la famille humaine, il n’y aura jamais de justice collective durable.

L’espoir, c’est que la pluie balaye les discours creux et non les rêves de Tanabata. Beaucoup espèrent que le sommet du G8 rendra justice.

Note deux : Justice

L’autre grand écho du premier jour était – JUSTICE ! JUSTICE ! JUSTICE !
Justice pour les pauvres, les vulnérables, les innocents et ceux qui sont prêts à travailler pour leur avenir et leurs communautés.

Trop de délégations formées de hauts responsables vont au cœur de l’Afrique, reçoivent l’attention des médias du monde entier mais ne tiennent pas leurs promesses, mettant en danger la vie d’humains plein d’espoirs.

Certains souffrent d’injustices, mais personne autant que les pauvres.

Le cynisme assombrit les conversations. Les déceptions puisent dans la bonne volonté et les espoirs des organisations humanitaires et des collègues lobbyistes. A la fin d’une journée étonnamment triste, nous sommes tous mis au défi.

Les décisions qui seront prises après les discussions politiques de cette semaine auront des effets très importants sur des millions de personnes. En effet, des milliards de besoins demandent des milliards de dollars. Les gouvernement doivent pouvoir s’engager de façon dynamique, totale et doivent pouvoir s’associer avec les communautés locales.

Sans engager directement la famille humaine, tout le monde à Hokkaido ce soir sait ce que réserve l’avenir.

Un collègue japonais investi dans la lutte pour les soins médicaux nous a rappelé à tous, aux gouvernements et à la société civile : “Le monde nous regarde !”

Pour l’Afrique, pour partout – les OMD font partie des solutions espérées ou de l’appel à agir. Personne ne peut nier cette réalité.

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