Campaña: Redoble de campanas por una Justicia Climática

Por la Conferencia Episcopal Paraguaya
Asunción

La próxima Conferencia sobre el cambio climático de la ONU, será celebrada en Copenhague (Dinamarca) del 7 al 18 de diciembre de este año, durante la cual se van a tomar importantes decisiones que influirán en muchos aspectos de nuestras vidas a partir del ya previsible futuro.

En este contexto, la Cáritas Internacional, organismo que congrega a 162 países, entre ellos el nuestro, con la Pastoral Social; está organizando para el día 13 de diciembre un acto central en todos los países, de redoble de campanas para concientizar a la población sobre el cuidado del Medio Ambiente. Ese día, tras una celebración ecuménica en la Catedral luterana de Copenhague, en todas las Iglesias de Dinamarca y las del mundo entero harán sonar las campanas a las 15:00 hora local, con el fin de enviar un mensaje único a todos los líderes políticos del mundo, exhortándoles para que adopten medidas urgentes ante el cambio climático.

Acción: 350 campanadas ¿por qué?
La iniciativa 350ppm se refiere a las 350 (partes por millón) que es la cantidad máxima de emisiones de dióxido de carbono en nuestra atmósfera. Superar este límite significa hacer un daño aún mayor a nuestro planeta. Es por eso la iniciativa del 13 de diciembre del repique de campanas 350 veces.

Cambio de estilo de vida
Los desafíos que enfrentamos no sólo tienen que ver con los aspectos técnicos del cambio climático sino también con la ética, las costumbres, los principios cristianos que son elementos fundamentales de nuestro estilo de vida y debemos tener en cuenta si queremos afrontar el cambio climático con eficacia.

Sólo con una ecología realmente humana, que tenga en cuenta tanto nuestros derechos como nuestras responsabilidades hacia los demás y hacia las generaciones futuras, es posible prever un mejor cuidado del medio ambiente. El reto del cambio climático también es una cuestión de justicia. Los que menos han contribuido al problema climático, son los primeros en sentir el impacto negativo, los pobres del mundo.

Nuestra responsabilidad como cristianos
El punto de partida de toda la actividad cristiana es la noción bíblica de que el mundo es una creación de Dios. La responsabilidad cristiana por el medio ambiente comienza apreciando la bondad de toda la creación. En el principio: “Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien” (Génesis 1,31).

La historia de la creación tal y como se narra en el libro de Génesis, nos obliga a tratar la obra de Dios con responsabilidad. Somos parte de la creación no sus dueños. “En la medida en que la Tierra se consideró la creación de Dios, el deber de ´someter´ nunca fue entendido como una orden de esclavizar, sino como el deber de ser el guardián de la creación y desarrollar sus dones; de colaborar nosotros mismos activamente en el trabajo de Dios, en la evolución que Dios puso en el mundo, para que los dones de la creación sean apreciados y no pisoteados o destruidos” (El Papa Benedicto XVI).

“Nuestro maltrato del mundo natural denigra nuestra propia dignidad y santidad, no sólo porque estamos destruyendo recursos que son necesarios para las generaciones futuras, sino porque estamos participando en actividades que contradicen lo que significa ser humano. Nuestra tradición nos llama a proteger la vida y la dignidad de la persona humana y es cada vez más claro que esta tarea no se puede separar del cuidado y la protección de toda la creación” (Secretariado general de la conferencia de obispos alemanes, Nº 70, Bonn 2008)

Cómo acompañar la campaña
Todas las Iglesias (parroquias, capillas, lugares de culto, etc.) del Paraguay están invitadas a unirse a esta campaña con los 350 repiques de campanas a las 15:00 horas del día domingo 13 de diciembre, de esta manera Paraguay unirá su voz al grito de nuestro medio ambiente por sobrevivir a la devastación que le convertimos los hombres.

Qué se espera como resultado de la Conferencia de Copenhague?
Se insta a que se consiga un acuerdo justo, eficaz y vinculante entre los participantes de la Conferencia:
• los países desarrollados (más ricos) deben comprometerse a prever fondos públicos adicionales cada año, para apoyar los esfuerzos de adaptación ante los impactos del cambio climático de los países en desarrollo o sub desarrollados (más pobres), así como cooperar para su desarrollo sostenible.
• los países más industrializados deben comprometerse a fijar un objetivo de reducción de emisiones superiores al 40%.
• Que las decisiones sean legalmente vinculantes y aplicables.

“Si queremos cambiar el mundo,
hemos de cambiar el comportamiento humano;
y un cambio fundamental en el comportamiento humano
sólo puede basarse en una convicción profunda, no en una convicción pasajera”

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Filed under Advocacy, Climate Change, Español, Food, Latin America

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