Haiti Earthquake

Wil de Wolf from Dutch Caritas, Cordaid, and Alistair Dutton from Caritas Internationalis discuss how to get to Port-au-Prince at a Dutch army base on Curacao. Credit: Caritas/Michelle Hough

Available in Spanish

By Michelle Hough, Thursday

I’ve never been tempted to steal airline cutlery before, but this time I slip the plastic knife, fork and spoon into my bag along with the free nuts and biscuits. Where I’m going people have nothing. Who knows what will come in useful?

A massive earthquake has hit Haiti, causing enormous damage to houses, schools and hospitals. The parliament and presidential palace have been reported as destroyed, as has the UN mission. Reports initially said hundreds of people could be dead, then thousands, then maybe even tens of thousands. The truth is no one knows as many people are still lying under rubble.

Less than 12 hours after the news breaking, Caritas member organisations were phoning the Caritas Internationalis (CI) headquarters in Vatican City offering thousands of euros in donations. Within 18 hours Caritas had staff on planes flying out of Europe to the Americas.

I’m being sent to do communications. I’m now on a plane with Alistair Dutton, head of emergencies at CI, and Jos de Voogd, communications officer with Caritas Netherlands, heading to Curaçao. From there we’ll fly to either Santa Domingo and go by car to Port au Prince, or to Port au Prince directly if the damaged airport has reopened to civil flights. Other Caritas members from France, Germany, Switzerland and Austria are also sending people.

We are going to work with our colleagues at Caritas Haiti who are already assessing how many people need help and what sort of help. Up to three million of Haiti’s nine million population may be affected by the earthquake. Haiti is so desperately poor that many people had very little before the earthquake. Now, people have no homes and no way of getting food or clean water. On top of this, they could be seriously injured and could have lost loved ones.

Catholic Relief Services – a US member of Caritas – already had a massive programme in Haiti before the earthquake. This means it already had 300 staff on the ground and stores of relief items over the border in the Dominican Republic. CRS staff on the ground said on the first night of the earthquake all they heard was chanting and praying.

At the moment the blocked roads, the damaged airport and bridges and the collapsed buildings mean that it’s very difficult for aid workers to get into Haiti from the outside. This also means that it’s difficult to deliver food and water and all the items people will need such as tents, sleeping bags, mosquito nets, medicines and clothes.

All the reports I’ve heard so far are of devastation, many people buried and injured. There are a lot of concerns for people’s safety as the chaos gives an opening to looters.

From the (dis)comfort of a transatlantic flight it’s impossible to imagine what awaits us. Alistair has been to lots of emergencies and has a better idea of what the immediate aftermath of an earthquake is like.

“People will be focusing on finding their loved ones during the first two or three days. They’ll be using their bare hands to dig through the rubble, hoping to find family members alive. In the first few days, until they find their family members – or their bodies – they won’t even start to think about their future and about what they need to survive. Up until then, they won’t have a chance to think about all they’ve lost.”

Later that evening

Our flight to Port au Prince is cancelled. Thanks to Jos and Alistair, After many hours in Curaçao airport trying to organise an alternative way to Haiti, the Dutch army comes to our rescue. They take us to their base, give us pasta and then take us to a hotel. In the meantime we’ve gathered other companions. Alexander Buehler has come from Caritas Germany with a journalist, then there’s an anesthetist from Médecins Sans Frontières and five French firemen who have come as part of the search and rescue effort. We’re all trying to get to Port au Prince by any means possible. For the fire fighters it’s essential that they get to the disaster as soon as possible to rescue people from the rubble. The more we’re delayed in Curaçao, the less likely it is they’ll find people alive when they arrive.



Michelle Hough nos cuenta su viaje a Puerto Príncipe

de Michelle Hough, jueves

Nunca antes de ahora tuve la tentación de llevarme los cubierto del avión, pero esta vez dejo caer mi cuchillo, tenedor y cuchara de plástico en mi bolso, junto a la bolsa de cacahuetes y galletas que nos dieron gratis en el viaje. Al lugar donde voy, la gente no tiene nada y todo puede ser resultar útil allí.

Un fuerte seísmo ha azotado Haití, provocando grandes daños en las viviendas, los colegios y los hospitales. Al parecer, el palacio del Parlamento y del Presidente han sido arrasados, así como el de la misión ONU. Según fuente informadas, al principio se dijo que centenares de personas podrían haber muerto, luego  fueron millares, después decenas de millares. Lo cierto es que nadie sabe cuántas personas están todavía muertas bajo los escombros.

Menos de 12 después del conocer la notica, las organizaciones Caritas estaban llamando a la sede de Caritas Internationalis (CI), en la Ciudad del Vaticano, ofreciendo millares de euros en donaciones. En 18 horas, el personal de Caritas 18 estaban en el avión, en viaje desde Europa a las Américas.

Mi misión es encargarme de las comunicaciones. Ahora estoy en el avión con Alistair Dutton, Responsable de Emergencias en CI, y Jos de Voogd, Responsable de Comunicaciones de Caritas Holanda, dirigidos a  Curaçao. Desde allí, volaremos a  Santo Domingo y luego, en coche a  Puerto Príncipe, o directamente a Puerto Príncipe, si el aeropuerto, que registró daños, ha sido abierto de nuevo a la aviación civil. Otros miembros de las Caritas de Francia, Alemania, Suiza y Austria, también están enviando gente.

Vamos a trabajar con nuestros compañeros de Caritas Haití, que ya están evaluando las necesidades y el número de damnificados. Hasta tres millones de personas podrían haber sido damnificadas por el terremoto, mientras la población total de Haití es de nueve millones de habitantes. Haití es un país terriblemente pobre y muchas personas ya tenía poco antes del seísmo. Ahora la población está sin techo, ni comida, ni agua limpia, y sin medios para conseguir nada. Además de todo eso, podrían estar gravemente heridos y haber pedido a sus seres queridos.

Catholic Relief Services – uno de los miembros de Caritas de EE.UU. – ya estaba realizando un programa de gran envergadura en Haití, antes de la catástrofe. Eso significa que ya tienen a 300 miembros de su personal en el terreno y almacenes, con artículo de ayuda humanitaria, al otro lado de la frontera con la República Dominicana. El personal de CRS ya en el terreno nos ha informado que la primera noche del terremoto, todo lo que podían oír era cantos y rezos.

De momento, las carreteras bloqueadas, los daños registrado en el aeropuerto y los puentes, y los edificios derribados, significan que es muy difícil para los cooperantes entrar en Haití, llegando desde fuera. E implica también  obstáculos para la distribución de comida y agua, así como otros artículos necesarios, como tiendas de campaña, sacos de dormir, mosquiteras, medicinas y ropa.

Hasta ahora, todas las noticias que he recibido indican devastación, numerosas personas bajo los escombros y heridas. Crece la preocupación por la seguridad de la gente, porque el caos abre paso a los saqueadores.

Desde la (in)comodidad de un vuelo transatlántico es imposible imaginar lo que nos espera. Alistair ha participado en numerosas operaciones de emergencia y tiene una idea más clara de la situación, inmediatamente después de un terremoto como éste: “La gente querrá encontrar a sus personas queridas, los dos o tres primeros días después de la catástrofe. Incluso, si es necesario, sarán sus manos desnudas para escavar entre los escombros, esperando encontrar a los miembros de sus familias vivos. Los primeros días, hasta que encuentren a sus familiares – o cadáveres – no empezarán a pensar en su futuro y sobre lo que necesitan para sobrevivir. Hasta entonces, no tendrán la posibilidad de pensar en lo que han perdido”.

Más tarde ese mismo día

Nuestro vuelo a Puerto Príncipe han sido cancelado. Gracias a Jos y Alistair y tras pasar varias horas en el aeropuerto de Curaçao, intentando organizar una alternativa para llegar a Haití, el Ejército holandés llega para rescatarnos. Nos trasladan su base, nos dan un plato de pasta y luego nos llevan a un hotel. Mientras, se han unido a nosotros otros compañeros. Alexander Buehler ha llegado de Caritas Alemania con un periodista, luego hay un anestesista de Médicos sin fronteras y cinco bomberos franceses, que forman parte de una misión de búsqueda y rescate. Todos estamos intentando llegar a Puerto Príncipe, de un modo u otro. Para los bomberos es esencial llegar al lugar de la catástrofe lo antes posible, para rescatar al mayor número de personas vivas entre los escombros. Cuando más tiempo pierdan en Curaçao, menores serán la probabilidades de encontrar a persona con vida, cuando lleguen.

2 Comments

Filed under Conflicts and Disasters, Emergencies, Emergencies in Haiti, Haiti, Latin America

2 responses to “Haiti Earthquake

  1. Elizabeth Cooper

    Hello Michelle,
    Thanks for all you and others are doing on our behalf. It is an unfolding tragedy which we are seeing every night on t.v. or online. May God Bless you and all that you meet and tell them we do care via CAFOD/CARITAS and are praying for them all.

    Elizabeth

    Cheshire ,England

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